Cuentan las creencias antiguas que, si se te ocurría robar la presa que un coyote había cazado, éste podía seguirte sin que te dieras cuenta para vengarse matando a todas tus gallinas. Si no tenías gallinas, el coyote te acechaba en algún camino, ya fuera de noche o de día, y cuando menos te lo esperabas, te salía de frente ladrando para espantarte.
Sin embargo, el coyote también podía ser agradecido. Si alguna vez ayudabas a uno, éste te seguía hasta tu casa y te consentía llevándote una gallina muerta de vez en cuando. Se dice que Tezcatlipoca solía adoptar la forma de un coyote para presentarse ante los viajeros y advertirles de algún peligro que les aguardaba en el camino, como la presencia de ladrones.
Gente en contra del sistema: 1.
Agregado en el expediente de: La vida loca
Este wey dijo: Victor Ivan Mendez Castillo |