Jorge Alejandro del Marques de Cruillas se encuentra con su amada Maria Concepcion Villaruitia, la cual, le ha dicho tiempo atras, que su amor -ese gran amor lleno de deseo y pasion, que el siente- no es correspondido.
Cierto, la culpa es mia, Maria concepcion; por imaginar cosas a las cuales tu jamas diste pie -dice cabisbajo Jorge Alejandro-. Mas sin embargo, el que sean inviables los deseos, no significa que uno tiene sueños aspiracionales en los cuales, uno se pueda ver al lado de esa mujer que desea tener entre sus brazos y a la cual ama.
No se que decirte, Jorge Alejandro. Es solo, que no se porque no puedo amarte -responde de manera tajante ella-. No lo se, solo se que asi es la vida: Cruel y despiadada. Tu tienes todo lo que necesito y yo te ofrezco todo lo que tu quieres, mas sin embargo, se que es debido a la quimica (maldita materia, ¿porque demonios la reprobe en la prepa?) que no se puede dar -responde desganadamente Jorge Alejandro-. Mas sin embargo, deja que te entregue estos versos, que pense en quemar cuando me entregaste tu desamor, pero que por alguna extraña razon no pude: Hoy se los entrego a quien le pertenencen.
Maria Concepcion, lee los versos y en sus ojos se asoma un deseo reprimido por llorar. -¿Acaso, esos versos movieron algo muy dentro de su ser?.
El silencio sepulcral siguio por un largo tiempo y despues de eso, solo se dijeron trivialidades. Talvez algo sobre el clima o talvez cosas sobre el desencanto de la seleccion... lo mas seguro, es que tambien platicaron de politica y de si Lopez Obrador podra ganar estas elecciones. Todo eso, mientras recorrian juntos, ese largo -pero las magnitudes son tan relativas, que se les hizo corto el camino- recorrido a la casa de ella.
La verdad es que historias como estas, se dan a diario. Unos son afortunados y se quedan esa noche, durmiendo en los brazos de ese gran amor... otros, se regresan solos, con el corazon hecho pedazos.
El final, solo usted que lo decide. Si es un final bonito o no, dependera de usted mismo. Desafortunadamente para Jorge Alejandro no fue asi, y es por eso, que decidi dejar el final en sus propias manos, querido lector. Aunque talvez -y digo solo que talvez-, esa pequeña chispa en su reaccion, podria avivar una gran llama, que haga que arda la pasion.
FIN.
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Este wey dijo: Victor Ivan Mendez Castillo |